La irrupción de Donald Trump en la guerra de Ucrania es un hecho poco común. El mandamás de Estados Unidos pasó por encima de todos los estados en guerra, como la OTAN, la UE y el gobierno de Ucrania, para arbitrar la guerra, con métodos personales. Fue reconocido como tal por Vladimir Putin, a pesar de que Rusia libra una guerra contra una coalición entera de Estados, incluso más allá de la OTAN. Quedó consagrado, de este modo, como un Bonaparte imperialista internacional, al menos en estado de tentativa. Ha convertido a una guerra del G7 contra quien consideran el autócrata de un Estado multinacional, en una guerra de dirección personal, no militar, pero geopolítica, contra sus propios aliados. En Estados Unidos, Trump gobierna por medio de decretos y en constante desautorización a jueces y congresistas. La propuesta de un cese del fuego por treinta días a Putin, por parte de Trump y Vance, el vicepresidente fascista, tiene un carácter completamente unilateral.
Leer másMes: marzo 2025
Ucrania: La quiebra del eje imperialista acelera la maquinaria bélica
La lucha imperialista por los despojos de Ucrania ha provocado una severa crisis entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE). La crisis se ha escenificado el viernes 28 de febrero cuando el presidente estadounidense Donal Trump suspendió la visita del presidente de Ucrania Volodimir Zelensky. La reacción de Donald Trump fue la respuesta a la negativa de Zelensky a firmar un acuerdo para la explotación al 50% entre EEUU y Ucrania de los yacimientos de tierras raras y minerales estratégicos del país en guerra. El rechazo de Zelensky fue porque Trump no estaba dispuesto a comprometer a EEUU en la defensa incondicional de Ucrania frente a Rusia.
Leer más