La vuelta ciclista a España, un evento deportivo que atrae el interés internacional masivo de los aficionados y es una de las tres más significativas de Europa, se ha visto interrumpida de forma reiterada desde su entrada a territorio español. El motivo de los incidentes es la movilización del activismo que exige la expulsión de la vuelta del equipo de Israel en protesta por el genocidio del pueblo palestino en la guerra de Gaza. Los incidentes más recientes han sido en el País Vasco, Asturias y Galicia. En Bilbao la etapa 11 tuvo que retrasar su comienzo por las manifestaciones que impedían el tránsito y acabar sin ganador a 3 kilómetros de la línea de meta. La policía, incluida la Ertxantxa autonómica y la guardia Civil, se tuvieron que emplear a fondo para dispersar a los manifestantes. Pero el ejemplo prosiguió en las etapas 14, 15 y 16. El domingo 7 se tuvo que suspender antes de la llegada a meta sin que se pueda declarar un ganador otra vez y la del martes 9 se abrevió en ocho kilómetros aunque se proclamó un vencedor.
El equipo Israel-Premier Tech es el centro de la presión del activismo movilizado en todo el territorio de España. El patrocinador del equipo, el empresario canadiense Sylvan Adams “estrechamente vinculado a Netanyahu” (El País 6/9) ha retirado el nombre de Israel del maillot de los miembros del equipo “por seguridad”. Los organizadores de la Vuelta se han negado a excluir a Israel con el argumento de que el deporte no tiene nacionalidades y se debe mantener ajeno a la política. Los comentarios en este sentido del ex campeón de la Vuelta y del Tour, Perico Delgado actuando ahora como comentarista han recibido un fuerte repudio de otros periodistas y del público en general en un país altamente sensibilizado ante la limpieza étnica primero y el genocidio ahora en el territorio de Gaza y Cisjordania. La organización del activismo en la denominada marea Palestina Vencerá, que incluye organizaciones de pensionistas, a significativos grupos de activistas sanitarios, organizaciones juveniles y partidos de la izquierda mantiene en pie la campaña por la exclusión del equipo que representa a Israel y seguirá con su movilización hasta el final de la Vuelta. El “comité de recepción” para el tramo final en Madrid ya está organizado…
El Gobierno que ha adoptado medidas como la suspensión de la compra de armamento a Israel y la suspensión de permisos para la exportación de material de uso militar a ese país, se emplea sin embargo en una operación de represión del activismo que pretende frenar el evento deportivo. La jornada de Bilbao acabó con 11 detenidos. Mientras tanto el gobierno “más progresista de la historia de España” ha aclarado que las bases militares de Estados Unidos en España están fuera de su capacidad de intervención y que no pueden impedir que a través de ellas Washington provea de armamento esencial a Jerusalén. Pedro Sánchez, que inició su carrera política como funcionario de la OTAN no sacará los pies del plato por más aranceles que el Gobierno Trump le aplique. El destino del pueblo palestino está en las manos del proletariado internacional.
Mientras que la concurrencia a las movilizaciones en países como Bélgica y Reino Unido crecen de forma significativa en España la movilización callejera sigue sin adquirir las dimensiones de la lucha contra la guerra de Irak en 2003. Las organizaciones obreras españolas como CCOO y UGT se han mantenido al margen de esta lucha. El dirigente de UGT Pepe Álvarez llego a asistir a actos convocados por la embajada de Israel en repudio al ataque a Israel por la resistencia palestina. Ninguna de las organizaciones que se reclaman de la clase obrera, como CGT, CNT, o COBAS se han manifestado en favor de una huelga nacional por el cese inmediato de la guerra en Gaza. Un objetivo que el activismo debe tomar en sus manos como eje de su campaña contra el genocidio de la población palestina. La reacción popular creciente en la Unión Europea (UE) debe cristalizar en una huelga general europea por el inmediato cese del genocidio en Gaza. La flotilla de la libertad, denominada Global Sumud, víctima de ataques de Israel en aguas internacionales frente a las costas de Túnez es otro ejemplo de la creciente reacción social a la acción genocida del estado de Israel.
Esta guerra ha dejado claro ante el mundo que no hay paz posible en el oriente próximo sin la eliminación del estado de Israel. El papel del sionismo como cuña de los intereses imperialistas en la región invalida cualquier posibilidad de una estado binacional. El proletariado de Israel junto al proletariado de Palestina deben convivir bajo un estado obrero árabe que luche por una federación de estados socialistas del oriente próximo.
Bélgica estuvo al borde de una crisis de gobierno por la falta de acción oficial en contra de la barbarie sionista y la presión popular llevó al ejecutivo a adoptar la decisión de reconocer al estado palestino en los términos en que lo anunciaron Francia y Reino Unido, condicionado a la devolución de los rehenes por parte de Hamas. Es decir, nunca. Mientras Israel deja claro que no quiere tregua alguna ni una paz negociada con un bombardeo de Doha, capital de Qatar, matando a miembros del equipo negociador de Hamas el imperialismo europeo quiere condicionar un reconocimiento al estado palestino a una paz basada en el retorno a los rehenes capturados hace dos años en un ataque coordinado de todas las fuerzas gazatíes que se autodenominan “Resistencia Palestina”.
Jerusalén no quiere saber nada de una paz en el próximo oriente porque su objetivo al servicio de la estrategia del Pentágono es una restructuración política total de la región que incluya la eliminación de regímenes como el Iraní y la neutralización de Siria y Líbano. El acuerdo en esa dirección con Washington es total. No sólo se trata del gas en el Mediterráneo oriental. Se trata sobre todo de derribar desde el próximo oriente las barreras de acceso a Asia Central. Un objetivo de primer orden para el imperialismo estadounidense que ha recuperado el espacio sirio para sus objetivos expulsando a Rusia como actor indispensable para el futuro de Damasco. Las aspiraciones de Francia en la región, antigua potencia allí con un pie en Líbano, han sido barridas hace ya tiempo, como las de la Alemania de Angela Merkel en Irán en el frustrado acuerdo nuclear con el régimen de Teherán en 2015.
Esto quiere decir que el Oriente Próximo se inscribe dentro de la guerra mundial en desarrollo en la cual una serie sucesiva de frentes están en proceso de evolución. Washington ha demostrado su incapacidad para poner fin a la guerra de la OTAN en Ucrania, mientras al mismo tiempo no se decide a intervenir contra Moscú en la indecisión sobre su acción contra China. El incidente de los drones presuntamente rusos derribados en territorio de Polonia han sumado a el escenario de Oriente Próximo la inminencia de la acción de la OTAN contra Rusia en territorio de Ucrania. Los trabajadores europeos deben agruparse para luchar contra el desarrollo de la guerra que se expresa a diario de forma creciente como mundial con sus propios instrumentos de lucha: la huelga general, la auto organización, la diferenciación de las políticas de sometimiento a la burguesía imperialista europea, y la lucha por gobiernos obreros en cada estado por una federación de repúblicas socialistas en Europa.