Andalucía, nuevos enfrentamientos entre los partidos de Unidas Podemos por las elecciones

La campaña electoral para las autonómicas a la Junta de Andalucía arrancó en medio de enfrentamientos entre Izquierda Unida y Podemos de un lado, y con una maniobra rastrera por parte de ambos partidos contra Teresa Rodríguez, la candidata de anticapitalistas que concurre con la designación de Adelante Andalucía (AA). A esta última la han dejado sin espacio de difusión en los medios públicos porque la formación de IU la impugnó alegando que ellos eran los herederos únicos de la marca electoral AA. Una forma torticera de bloquear la campaña de una adversaria, ampliamente reconocida en Andalucía.

Mientras tanto el jueves 26 de mayo, en el Congreso, Unidas Podemos se abstuvo en la votación de la Ley de Medios Audiovisuales con el objetivo de esgrimir una supuesta independencia política respecto del PSOE. Pero esta abstención fue pactada con el PSOE de antemano. Acordaron la maniobra condicionada a que también se abstuviera el PP. Si el partido conservador no respetaba el acuerdo y votaba en contra, UP votaría a favor para asegurar la aprobación de una ley que beneficia a los grandes grupos audiovisuales. La simulación de UP intenta ocultar lo evidente, ha jugado durante toda la legislatura a justificar por la izquierda las medidas de gobierno contrarias a los intereses de los trabajadores. (https://elpais.com/espana/2022-05-27/sanchez-y-diaz-exhiben-unidad-en-la-coalicion-al-dia-siguiente-de-votar-separados-en-el-congreso.html?rel=buscador_noticias)

Pero este postureo tiene patas cortas. Si el PSOE logra avanzar sus pactos con el PP en “cuestiones de estado” la presencia de UP en el Gobierno dejará de tener sentido y si esta opta por continuar es solo por conservar el sillón y cobrar el sueldo de ministros. Su argumento central, que su presencia en la coalición fuerza al PSOE a hacer políticas de izquierda, es una simple patraña. El PSOE los ha utilizado hasta el límite, y ahora no tiene problema en prescindir de ellos en el giro a la derecha del conjunto del cuadro político del país.

La batalla por el reparto de cargos

En el periodo de precampaña de las andaluzas los choques entre Izquierda Unida y Podemos subieron de tono y llevaron a un choque entre ambas formaciones. La crisis la desató Podemos al intentar imponer para la presidencia de la Junta de Andalucía a su candidato, el Guardia Civil Juan Antonio Delgado. El choque no es un episodio más de la crisis que se viene desarrollando en esta alianza que forma parte del gobierno “más progresista de la historia”. Su gravedad está determinada por el grado de descomposición en la izquierda democratizante que refleja el incidente: la lucha sin principios por los cargos y el reparto de las prebendas electorales.

La crisis, que giró en torno a la ubicación de los candidatos y reparto de recursos, desembocó en el vencimiento del plazo para inscribir a Podemos como miembro de la alianza electoral promovida por Izquierda Unida y Podemos. Esto dejó a merced de la voluntad de IU la admisión en sus listas de representantes de Podemos. Los que venían a transformar la política y habían decidido tragarse los sapos que sean necesarios porque, afirmaban, una vez en el poder podrían cambiar el rumbo de la vieja política a favor de los oprimidos, están al borde del abismo por su sistemático fracaso para hacer realidad promesas imposibles.

En un intento por frenar esta caída libre la ministra de Trabajo Yolanda Díaz se ha convertido en promotora de una nueva formación, “Sumar”, también rotulada como transversal pero aun más a la derecha que la plataforma de capituladores que sostiene en un equilibrio cada vez más inestable al Gobierno de Pedro Sánchez. Este intento de ocupar el lugar de Unidas Podemos deja ver a las claras que ésta ya tiene su acta de defunción y la crisis en Andalucía es un clavo más en su ataúd.

Derogaciones cero, reformas las que haga falta

Con el transcurso del tiempo la supuesta acción transformadora del gobierno “más progresista de la historia” se convirtió en lo contrario. De prometer la derogación de las leyes antisociales del PP, como las reformas de las leyes de Pensiones y Laboral, acabaron aprobando nuevas reformas contrarias a los intereses de los trabajadores, aunque maquilladas para justificarse afirmando que eran más progresivas que antes.

Del control a las eléctricas y la creación de una empresa estatal de energía pasaron a justificar las subidas de precios por no tener suficiente fuerza en el parlamento; del control de la banca y la devolución del dinero para su rescate y de la creación de una banca pública pasaron a una campaña de firmas para la atención personalizada en las sucursales que terminó en vía muerta; de defender las pensiones públicas pasaron a suscribir el Pacto de Toledo y luego a la aprobación de los primeros tramos de la ley para privatizar las pensiones; de la derogación de las leyes laborales pasaron a nuevas reformas antiobreras y maquillaron su aprobación con argumentos falsos. La ley Mordaza mientras tanto sigue gozando de buena salud. Finalmente frente a la guerra de Ucrania se posicionaron con el gobierno y la OTAN, como también lo hicieron con el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el territorio Saharaui por parte de Pedro Sánchez.

Feministas y republicanos miran para otro lado

La visita del emir de Qatar junto con la vuelta del rey emérito con el beneplácito del gobierno agrega más sapos al menú de UP. Teniendo en cuenta el lugar de la mujer en Qatar, ni las ministras feministas del gobierno “más feminista de la historia”, ni las plataformas feministas, muchas dirigidas por UP, han movido un dedo salvo las quejas de rigor. Ni una convocatoria en repudio de las monarquías. Por supuesto que ninguna de las direcciones sindicales ha abierto la boca sobre el tema. Los republicanos, que hace pocos días convocaron una consulta pública sobre monarquía o república, prefirieron no movilizarse en la calle en repudio de las monarquías y del gobierno que les da cobijo.

El ex vicepresidente primero del Gobierno, Pablo Iglesias, adalid verbal en la lucha contra la derecha, dejó el Gobierno con el pretexto de enfrentar en las elecciones a la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso. Una excusa sin atenuantes para llevar adelante su deserción política. Aprovechó para ello el descalabro electoral. Tras las elecciones dimitió de su militancia activa dejando el mando a cargo de Yolanda Díaz.

Poco tardó en enfrentarse a su “heredera”. La renuncia de Iglesias que sorprendió a propios y extraños dejó a su partido más hundido que nunca ya que él era el partido y el partido era él. El fenómeno de la auto inmolación de Podemos supera todo lo imaginable. En Andalucía (pero no sólo) se ha reducido a la mínima expresión. De centenares de círculos en pueblos y ciudades quedó un puñado de militantes ligados al aparato y al poder, de un programa para el cambio, del “si se puede”, se pasó a un único objetivo: la lucha por el sillón. Para más INRI el candidato que presenta Podemos en Andalucía es un guardia civil.

Yolanda Díaz promueve Sumar

Yolanda Díaz, vicepresidenta del gobierno y reemplazante de Iglesias como máxima figura en la coalición, ni lerda ni perezosa se dedicó a armar un frente amplio “transversal” que vendría a reemplazar a la ya desgastada Unidas Podemos. Este frente, bajo el nombre de “Sumar” uniría otras fuerzas de izquierda, aunque con un programa aun más a la derecha que el de UP. La primera prueba de su propuesta son las elecciones autonómicas en Andalucía donde ya ha fracasado en su intento de unir a toda la izquierda. Esencialmente porque los Anticapitalistas (Adelante Andalucía), liderados por Teresa Rodríguez, no quieren saber nada con Izquierda Unida. Luego de su salida de Podemos los “anticapi” mantenían su alianza regional en Adelante Andalucía, pero por poco tiempo, ya que casi de inmediato comenzó un enfrentamiento sobre la hegemonía en Adelante Andalucía y sobre los cargos y recursos.

El caso de los Anticapitalistas es ilustrativo. Luego de haber sido la fuerza militante decisiva para la formación de Podemos y para el encumbramiento sin límites de Pablo Iglesias, disolvieron su propio partido a solicitud de éste que temía la presencia organizada de los “anticapi”. Pero la salida de Anticapitalistas de Podemos, no ha supuesto un cambio programático de aquella organización. No hay una diferencia de principios con los partidos de la coalición de izquierda del gobierno. Siguen por la vía del democratismo parlamentario y carecen por completo de una independencia política respecto de la burguesía.

Es ahora cuando vale la pena recordar el debate que hubo sobre la construcción de las corbetas en los astilleros de Cádiz para Arabia Saudí que el alcalde de esa ciudad Kichi González defendió con el argumento de que lo hacía para mantener los puestos de trabajo en los astilleros. Igual argumento utiliza Izquierda Unida para defender la permanencia de las bases de la OTAN en España. Es decir que tanto unos como otros no ven otro horizonte que apoyar al imperialismo y sus guerras, eso sí en defensa de los puestos de trabajo. Hoy los Anticapitalistas posan para la foto contra la guerra, pero se trata precisamente de una simple pose porque su estrategia es la defensa de la UE, de su política militar, de la OTAN y del régimen monárquico en España. Teresa Rodríguez principal dirigente de los “anticapi” de Andalucía consultada sobre la crisis en UP no quiere opinar, no descarta poder llegar a algún acuerdo con sus antiguos aliados y deja las puertas abiertas.

La cuestión de Ucrania

Otra de las cuestiones que provoca el frenazo del proyecto de Yolanda Díaz es la guerra en Ucrania. La dirigente se declara totalmente a favor de la decisión de Pedro Sánchez y de la OTAN de centrar su intervención en el envío de armas para que Ucrania libre el combate contra Rusia por delegación de la OTAN. También coincide en el envío de tropas a países limítrofes de Ucrania. Mientras tanto sus compañeros de Podemos protestan contra las decisiones del Gobierno con el argumento de que quieren que se negocie una paz. Podemos pretende diferenciarse del consentimiento de Izquierda Unida al envío de tropas, material militar, y armas a Ucrania. Su estrategia se basa en pedir explicaciones al PSOE y presionar para un acuerdo que deja la iniciativa en manos de la OTAN. La línea de Izquierda Unida y su proyecto pasa por arriba de los acuerdo de UP, lo que ha desatado un enfrentamiento entre las líderes de Podemos en el gobierno, Ione Belarra e Irene Montero, con los ministros de IU.

En el desarrollo de toda esta crisis de la alianza de UP los grandes ausentes son las bases de sus partidos y más aún la clase trabajadora y los oprimidos que dicen representar. La terrible situación que se vive con la guerra, con una inflación rozando al 10%, con unos pronósticos económicos muy negros en el horizonte no les mueve a considerar cómo enfrentamos los trabajadores esta situación. Eso los tiene sin cuidado.

La crisis de UP resultado inevitable de su programa de sumisión al capital

La crisis y descomposición de UP no se da por un ataque externo, como podría ser el de la derecha contra la que decían ser el “único freno”. Su crisis por el contrario es el resultado de una adaptación sin límites a la derechización de la situación política en su conjunto y a la política del PSOE. Se cocinan en su propio jugo girando hacia la derecha ya sin ninguna vergüenza. El apoyo a la guerra de la OTAN indica su total sumisión al imperialismo yanqui. No es un accidente es el resultado de un programa de sumisión al capital.

Nuevamente en Andalucía se presentan bajo el manido argumento que son la opción contra la derecha, que sin embargo ha crecido como nunca bajo el gobierno PSOE-UP, llamando a la unidad de la izquierda que se ha hecho pedazos y en defensa de los derechos y luchas que han traicionado a nivel estatal siendo gobierno. Le han pavimentado el camino a la derecha que dicen combatir aplicando sus planes y sus leyes que difícilmente podría haber aprobado el PP si hubiese estado en el gobierno.

Los votantes de UP y más aun el activismo se ve apartado de estas luchas intestinas y lo que predomina es la desconfianza y la desmoralización. Hoy ha quedado claro que esta izquierda no nos representa, que es un instrumento del régimen dentro de nuestras organizaciones. Es fundamental sacar todas las conclusiones de esta experiencia. El único frente que servirá es el frente de la clase obrera y los oprimidos con su propio programa y con sus propios representantes, votados en asambleas de bases y revocables en cualquier momento. Un frente que sirva para las luchas en curso y para las que vendrán. Es necesario votar un plan de lucha que utilice el método histórico de la clase obrera para lograr las conquistas que ahora se están perdiendo, que rompa con el régimen monárquico franquista. La huelga general.

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